miércoles, 5 de agosto de 2009

Luna



Luna, tu que brillas en su cielo,
adorna con tu beldad su noche
y dile mientras contempla
tu inexplicable mocedad,
lo mucho que siente
este corazón encarnecido
y lo bien que le ha hecho su existencia
a mi pausado caminar
y a mi mundo sombrío.

El crepúsculo de esta noche
no puede ser más bello que sus ojos
y ante ti confieso mi locura por tenerlo,
pues cuando la distancia lo separa de mis labios
quisiera poder llegar a el al dar un paso
y sentir nuevamente la tranquilidad de su presencia.

Tú que eres heraldo de amores
y fiel testigo de sus confesiones
dime si su latir me corresponde
y si soy digna de la felicidad que hoy poseo.
Y si merecerlo es solo un sueño,
que no sea este un sueño pasajero,
pues te juro que lo que más anhelo...
es que me dejes así viviendo.